CON SABOR A DEMAGOGIA
Con motivo de que el viernes se cumplieron dos años de la inetendencia de Luis Juez, decidí enviar una carta de lectores a Día a Día que saldrá publicada el lunes, más tardar el martes. Como seguramente la van a resumir, aquí publico la versión entera.
Con sabor a demagogia
La semana pasada se cumplieron 2 años de la fecha en que asumiera como intendente de la ciudad de Córdoba, el Dr. Luis Juez.
Si mi memoria no falla una de sus promesas de campaña, cuando no era conocido –salvo por su verborrea-, fue que el boleto del transporte público de pasajeros no subiría de los $0,80 que costaba en ese entonces (¿se acuerda?).
Meses después fue totalmente necesario, imperioso, urgente, apremiante, perentorio y acuciante retocar levemente el precio del cospel para… bueno, el mismo verso de siempre: mejorar la calidad de la prestación del servicio del transporte urbano.
¿Y que sucedió? Lo mismo que en toda la gestión Juez: nada. Los colectivos siguen iguales o peores que antes. Por las noches hay que esperar el ómnibus (sentado, obviamente) a que venga lleno por más de 40 minutos; y cuando se consigue uno vacío, hay que prepararse para viajar inhumanamente (bah, como siempre, ¿no?).
Pero claro, la culpa de su incompetencia la tiene De la Sota, los créditos del BID, Kammerath, Jorge Martínez y todos aquellos que no pagan sus impuestos.
Una solución al problema sería invertir menos en ornamentación navideña y árboles gigantes con luces giratorias y ponerse los pantalones de una buena vez para dejar de comportarse como criatura peleando con el gobernador destinando los fondos y energías a lo que realmente es importante: la solución a tantos problemas de la ciudad.
Ahora el boleto aumentaría a $1,25 (¡una locura!), para que los choferes de colectivo, muchos de los cuales no han terminado siquiera la primaria, gocen de sueldos superiores a los 1.500 pesos (si es que no me quedo corto…). Por “suerte” yo me manejo en taxi.


Con la llegada del verano gimnasios, plazas y parques se colman de personas que buscan adelgazar y, en menor medida, mejorar su calidad de vida. Digo en menor medida porque hay gente que contraproducentemente ejercita dejando de lado lo que es saludable y dándole lugar al adelgazar cueste lo que cueste.
Ayer se celebró en Estados Unidos y en otros países anglosajones la Noche de Brujas, traducción al castellano de Halloween, fiesta típica donde niños se disfrazan de monstruos y fantasmas para atestar las calles del vecindario corriendo, jugando y pidiendo por dulces al unísono grito de trick or treat (truco o trato).
Creo que el pseudoyogur -"pseudo" porque no sé en que género alimenticio incluirlo- Danonino en sus publicidades tiene un sesgo de estafa. Ustedes se preguntarán por qué; y la respuesta es muy sencilla. Este producto promete hacer "crecer sano y fuerte" a los niños, es decir desarrollarse bien, naturalmente; no en tamaño como subliminalmente se hace notar. El conflicto se plantea precisamente en el término "crecer", ya que es muy ambiguo (intencionalmente): mientras se exhibe el slogan, el Dinosaurio -la mascota- de este producto, se ubica delante de un centímetro, se pone la mano sobre la cabeza y se contenta por lo que ha "crecido".